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lunes, 12 de marzo de 2012

Finos y Finas.

Llevaba tiempo queriendo probar este restaurante. Había leído buenas críticas en internet, incluso llegué a reservar una vez, pero al final no pude ir. Pues bien, ayer finalmente me decidí y la verdad mereció la pena. 

Esta en la calle Don Ramón de la Cruz 49, en el barrio de Salamanca. Reserve a través de www.eltenedor.es algo que recomiendo a todo el mundo, ya que hacen descuento del 50% sobre el precio total. Solo aplican el descuento si pides un primero y un segundo por persona y sin incluir bebidas, ostras y caviar, pero aun así merece la pena. 

La decoración de estilo moderno, recuerda a los locales neoyorquinos. El comedor es alargado con suelo de madera. A uno de los lados tenemos asientos corridos  en mesas para dos o cuatro personas. En el otro lado mesas para dos personas dando la espalda un cliente con otro. Como no se si me he explicado muy bien os dejo una foto.

El servicio bastante correcto. Eche de menos un maitre, creo que en un restaurante de este estilo es casi indispensable. Al llegar y decir que teníamos mesa reservada el trato fue un poco brusco por parte de la camarera. Le dije mi nombre claramente y me contesto - Si, aquí esta, Ramírez o algo así. Bueno es una tontería, pero son los detalles lo que marcan la diferencia.

Respecto a la comida, nos acogimos a la oferta de eltenedor por lo que teníamos que pedir cuatro platos, dos primeros y dos segundos. Para empezar pedimos paté de hongos con mermelada de tomate y croquetas de berberechos con crema de nécoras. Si tengo que elegir uno me quedo con las croquetas, originales y ademas riquísimas, la crema de nécoras estaba para untar pan, literalmente. El paté venia acompañado de una tostas muy finitas. Quizás la textura no era la mejor y aunque el sabor era muy bueno costaba un poco untarlo.


De segundo pedimos, tostas de suaviiiiiiisimas sardinas ahumadas con un toque de salmorejo, mostaza antigua, pepinillo y una gota de limón y sandwich de roast beef de buey con su salsa, queso, cebollita glaseada, finísimas lonchas de paletilla ibérica y guarnición de verduritas deshidratadas. He trascrito los platos tal y como aparecen en la carta, lo de suaviiiiiiisimas no es cosecha propia, aunque puedo decir que no es publicidad engañosa. Los lomos de sardinas son de un grosor impresionante y un sabor muy bueno. Al sandwich de roast beef le tenía echado el ojo desde casa y no me defraudó. La carne estaba muy roja, casi sangrando. El queso y la paletilla se funden por el pan tostado en aceite. Lo acompañan por una salsa de la propia carne y otra salsa de mostaza. Una verdadera obra de arte. Sin duda volveré solo para comer este sandwich. Por poner alguna pega, creo que tardaron en traérmelo a la mesa y se había quedado frío. Si lo hubiera comido calentito, recién salido, hubiera sido perfecto.


Poco mas que decir del sitio. Los postres no llegamos a probarlos y de beber tomamos cerveza y una copa de Rioja. Otro punto a favor es que pese a ser de estilo moderno me sirvieron un "chupito de la casa" algo de lo que como ya sabéis si me leéis habitualmente soy un férreo defensor.

Para concluir diré que la espera para probar este sitio mereció la pena y que si bien no es el mejor restaurante en el que vas a comer en tu vida, merece la pena acercarse al Barrio de Salamanca para probarlo. Lo recomendaría sobre todo para cenas ya sea con tu pareja en plan mas romántico o con otra pareja de amigos. También para cenas solo de amigos/as o compañeros de trabajo en plan relajado con un máximo de cuatro o seis personas.

Con la oferta de eltenedor pagamos algo menos de 40 euros, lo que esta muy bien teniendo en cuenta la cantidad y la calidad de los platos. Relación calidad/precio de lo mejorcito que he probado últimamente en Madrid.

Bueno esto ha sido todo, como siempre invitar a expresar si tenéis alguna sugerencia o punto de vista diferente. Espero que os haya gustado el post. Sigo trabajando en la nueva sección, espero en breve publicarla.

Un saludo.

Las fotos de los platos las he copiado de los blogs: gourmetdeandarporcasa@blogspot.com y juandepadilla@blogspot.com.

jueves, 8 de marzo de 2012

Makkila


Si te apetece tomar un pincho al salir del trabajo o de la universidad este es tu sitio. Makkila no se caracteriza por una comida espectacular, pero es un sitio donde dejarse ver. Frecuentado por la gente guapa del barrio de Salamanca. Se encuentra en la calle Diego de León 42 desde 2009. El local es pequeñito. En el interior las mesas son altas con taburetes. En el exterior tiene una terraza con cuatro mesas, muy buena opción ahora que se acerca el buen tiempo en la capital.

No es necesario reservar. Nosotros fuimos entre semana y encontramos mesa sin problemas. Si es verdad que llegamos pronto, mas tarde se fue llenando. Uno de los defectos que le vi es que solo esta atendido por un camarero. Al tener terraza me parece que es demasiada carga de trabajo. Aun así no tengo ninguna queja del servicio, que fue bueno en todo momento. 



La carta esta dividida en pinchos fríos y calientes, ensaladas y raciones. Nosotros cenamos de pinchos. Dos cada uno. Pedimos uno de pan tumaca con jamón ibérico, rollito de salmón y esparrago blanco con salsa de mostaza, solomillo ibérico, champiñones y salsa de ajillo y micuit con cebolla caramelizada. En general ninguno merecía la pena. El pan estaba chicloso, si lo que vendes son pinchos es fundamental conseguir un pan de calidad. El pan tumaca estaba hecho con tomate de bote, la mostaza que acompañaba al rollito de salmón era la básica que puedes encontrar en cualquier supermercado, la salsa al ajillo demasiado grasienta y el micuit caramelizado demasiado dulce, podías masticar el azúcar, parecía un caramelo. 

No me gusta ser tan crítico, respeto mucho el trabajo de unas personas que abren un restaurante y ofrecen comida al público. Creo que este sitio tiene cosas positivas como la situación, el ambiente, la terraza, pero la comida, por lo menos lo que yo comí no esta entre ellas. También he de decir que no descarto volver. Es un sitio bueno para tomarte una caña (por cierto tienen Brabante, cerveza de la que cada día soy mas seguidor o follower usando términos blogueros) cerca de casa. 

Los precios varían según los pinchos, el mas barato fue el de pan tumaca que vale 2,85 euros y el mas caro el de solomillo ibérico que cuesta 4,35 euros. La cerveza, servida en jarra helada, punto muy a favor para volver, cuesta 2,50 euros. En total pagamos menos de 20 euros. Precio muy razonable para la zona aunque no tanto teniendo en cuenta la calidad de la comida. 


Bueno creo que no tengo nada mas que decir sobre este sitio. Un lugar para tomarse una caña rodeado de un buen ambiente formado sobre todo por gente joven, nadie superaba los 35 años. Dejo la web por si queréis echar un vistazo a la carta antes de ir http://makkila.com/. Espero que probéis otras cosas y me digáis, así tendré una excusa para volver. 

Un saludo a todos, en el próximo post estrenaré nuevas sección!

lunes, 5 de marzo de 2012

Hoy nos quedamos en casa: Arroz con pollo y salchichas frescas.

Con la que esta cayendo son pocos los afortunados que pueden salir a comer frecuentemente fuera de casa. Por eso quiero inaugurar esta sección. La he denominado "Hoy nos quedamos en casa" y en ella iré incluyendo recetas de aquellos platos que solemos comer mi familia y yo los fines de semana.

He decidido empezar por un arroz con pollo y salchichas porque creo que el arroz, en sus múltiples variantes es el plato de domingo por excelencia, estupendo como excusa para reunir a la familia y pasar un rato agradable. Además es una receta económica y que acompañado por una ensalada y un vino rosado fresquito no desmerece a cualquier comida en un restaurante.

Tengo que decir que la receta no es mía. En mi casa quien se encarga del arroz, y con mucho arte, es mi padre. También se ha currado la receta y las fotografías por lo que yo solo me he encargado de traspasarla al blog y de dar fe del magnífico resultado.

Sin mas, espero que se animen y me digan como les ha quedado.

Ingredientes:

Pechuga de pollo.
Salchichas frescas.
Ajos.
Pimientos.
Tomate natural triturado.
Limón.
Arroz.
Agua.
Aceite.
Sal.
Azafrán o colorante.

Limpiar la pechuga (ya te la venden separada del pollo y sin hueso) de los restos de grasa y cartílagos que puedan quedar. Trocearlo (el tamaño según gustos, a mi me gustan pequeñitos pues cogen mejor el aliño). Salarlo y a una fiambrera.

Machacar en un mortero un diente de ajo con algo de sal, añadir el zumo de un limón exprimido, mezclar y lo echamos sobre el pollo:



Se deja aquí mientras realizamos las siguientes tareas.

Las salchichas se cortan en trozos pequeños (se pueden quitar la tripa al cortarlas) y en una sartén se rehogan a fuego lento para que suelte la grasa, que se va eliminando. Este paso es totalmente prescindible e incluso se pueden poner las salchichas enteras.

En otra sartén, con aceite de oliva, un poco más de que cubra el fondo, ponemos los ajos (pelados claro), cortados en rodajas finas, a freír, a fuego lento, hasta que estén dorados:


Retiramos los ajos con una espumadera y en el aceite que queda freímos los pimientos, cortados en trozos medianos, tras haberlos limpiados de las pepitas internas. De nuevo fuego lento, tapando la sartén con una tapadera para que no salte y te ponga perdida la cocina (igual con el tomate que estos son peores) hasta que se pongan tiernos y el aceite verdoso:


Retiramos con una espumadera, escurriendo bien el aceite, para que quede para el siguiente paso, los pimientos y vertimos el tomate natural triturado. Añadimos sal (no te pases que después puedes corregirlo) y un poco de azúcar para quitarle la acidez. Hay que ponerlo a fuego lento (paciencia), “pof, pof, pof”, hasta que se vaya consumiendo el agua y quede espesito. En este momento hay que probarlo y rectificar de sal (añadir si esta soso) y azúcar (si está acido). Removerlo y dejar que hierva un poquito para que la coja. Habrá “escupido” el aceite que hay que retirarlo (con una cuchara o escurriéndolo directamente de la sartén) para que no quede aceitoso:



Una vez retirado el aceite (guárdalo para otros guisos) y a la misma sartén, sobre el tomate se vierten las salchichas y el pollo con el limón y se deja cocer un rato para que ligue. Una vez hierva se pasa a la cazuela donde se va a hacer el arroz (mejor si es ancha y plana):

                 

Hay que medir el arroz, un vaso por cada dos comensales, agregando otro de propina por si hay más hambre. También el agua, doble cantidad que de arroz (si tres vasos de arroz, seis vasos de agua). En el mortero donde hemos machacado el ajo, ponemos un poco de sal y añadimos el azafrán, machacamos, mejor añadiendo unas gotas de agua. Cuando este machacado, del agua que hemos medido, añadimos al mortero, revolvemos y añadimos a la cazuela. Repetimos la operación hasta que quede el mortero limpio de amarillo. Si usas colorante directamente al agua (con tiento):


El resto del agua lo añadimos a la cazuela y al fuego; en cuanto que empiece a hervir (Fig. 1), añadimos el arroz y ponemos a fuego medio, tapándola pero no del todo para que salga el vapor. Movemos de vez en cuando el arroz para que no se pegue. Cuando quede poco líquido (Fig.2), bajamos el fuego y tapamos del todo la cazuela. Una vez quede seco el arroz (Fig. 3), probamos: si está muy duro añadimos un poco de agua y si está entero pero tierno, apagamos y dejamos reposar cinco minutos. 

        
Figura 1
Figura 2
Figura 3



Resultado final: